Reseña: Icefjord Saga

Saludos de nuevo, mis queridos. El mundo ha cambiado mucho en muy pocos meses, así que espero que en este breve tiempo ustedes y todos sus seres queridos se encuentren sanos y salvos. Si, además de eso, pueden no estar al borde de la locura por estar tanto tiempo en casa, mejor.

Por mi parte, realmente no he podido participar en la cuarentena, pero decidí aprovechar unos días de vacaciones para hacer acto de presencia. Y, ¿qué clase de presencia será? Una nueva review.

A mediados del año pasado llegó a mi interés una saga de romance/acción LGBTQ+ llamada Iron Breakers. Esta acontecía en un mundo medieval lleno de traiciones, enemistades y hombres sedientos de poder. Los personajes eran divertidos y carismáticos y la trama lo suficientemente emocionante como para convencerme de comprar los tres libros. Si bien la historia tenía varios tropezones en la trama y un par de vacíos que difícilmente podían ser pasados por alto, mi experiencia con la trilogía fue lo suficientemente positiva como para convencerme de comprar la segunda serie de la autora, Zaya Feli: Icefjord Saga.

Esta segunda entrega me sorprendió no solo porque contaba con un mundo de fantasía bastante más trabajado, sino porque la trama fue mucho más estructurada y cuidada. Desde que leí esta saga he considerado que no recibe la suficiente atención y decidí poner mi granito de arena para que más gente la conozca.

Icefjord Saga se desarrolla en un mundo de fantasía que toma como base la mitología y costumbres nórdicas. La autora ha pasado gran parte de su vida en Dinamarca, y gracias a esto es capaz de describir su mundo no solo con veracidad, sino que también con emotividad. Es claro que Zaya Feli se ha encontrado con amplios bosques congelados y con amplios fiordos que extienden sus brazos hacia el mar. Es gracias a su experiencia y a su investigación que logra crear un mundo coherente y emocionante. Por otro lado, es su imaginación la que complementa este mundo con magia, batallas y personajes encantadores.

Una de las partes más interesantes de esta serie de libros es el modo en el que funciona la magia. Aquí, la magia no es tan fácil como un bibidi babidi bu. Aquí la magia requiere de dos componentes. En primer lugar, se necesita a un conjurador, un Runik, capaz de invocar y controlar el poder de varios tipos de runas. En segundo lugar, se necesita de un Sjaelir, un humano que alberga magia en su cuerpo. Un Sjaelir difícilmente podrá tomar control de su propia magia. Requiere que un Runik la canalice a una runa, y será solo este Runik quien pueda sacar provecho de su magia. En pocas palabras, las runas son baterías recargables que en lugar de recargar energía, cargan magia. Los Sjaelir tienen que otorgar su energía vital (a veces voluntariamente, a veces a la fuerza), para que los Runik puedan utilizar su magia para protegerse a sí mismos y a los demás.

Pero bueno, ya fue mucho preludio. Ahora, ¿de qué diantres se trata Icefjord Saga?

Todo inicia con nuestro pequeño protagonista, Isarin, quien vive en una de las varias aldeas del norte llamada Ulfheim. A pesar de solo tener 13 años, el niño promete convertirse en uno de los Runiks más poderosos de su aldea. El chico parece ser un elegido de los dioses y tenía que serlo, ya que sus padres también lo fueron. Fueron elegidos por un enorme lobo inmortal llamado Huargo para ser su desayuno. Y es que, como buen prota, Isarin es huérfano. Por supuesto que esto traerá consigo algunos problemas en la psique de nuestro protagonista, pero no por eso dejará de ser un buen niño que busca ayudar a quien lo necesite.

La saga cuenta con, además, cuervos. A todos nos gustan los cuervos. ♥

Sobre todo si, quien lo necesita, es un pequeño niño perdido llamado Rakkian. Rakkian aparece un día en los límites de la aldea. Está herido y es prófugo de los habitantes de una aldea cercana, quienes lo robaron de su casa en las lejanas islas del oeste. ¿Y por qué se lo robaron? Porque el buen Rakkian es un Sjaelir. La magia fluye en su interior y cualquier aldea de los fiordos querría hacerse de él para aprovechar su poder. Isarin comprende que Ulfheim es cualquier aldea y teme que su nuevo amigo pase de ser el prisionero de una aldea, a ser prisionero de su propia aldea. Decide, pues, ayudarle a regresar a las islas del oeste.

Tristemente, su plan se pondrá en pausa cuando, poco antes de la separación, son atacados por el Huargo. Isarin siente un gran temor por la criatura que asesinó a sus padres, pero hará todo lo que esté en sus manos para salvar a Rakkian. El poder de la amistad hace de las suyas y permite que Isarin haga un milagro y mate al Huargo.

También hay lobos. Amamos también a los lobos.

Con la maligna criatura asesinada, Rakkian puede partir de regreso a casa. Se despide de Isarin y este regresa a Ulfheim donde las personas percibieron el fin del Huargo. Isarin se convierte en un héroe, sí, pero la muerte del Huargo tuvo un costo elevado. Isarin es maldecido con un extraña mancha en el pecho que comenzará a aumentar de tamaño y que amenazará con matarlo una vez que llegue a su corazón.

La mayor parte de los habitantes de Ulfheim rehuye de la maldición del Huargo, lo que ocasiona que Isarin crezca con pocos amigos y con severos problemas de autoestima, pero no por eso dejará de esforzarse en sus estudios del control de la magia.

Seis años después, Isarin se ha convertido en el Runik más poderoso de Ulfheim. Por su linaje, a él le correspondería ser el nuevo Jarl (duque) de su aldea, pero la maldición que amenaza con acabar con su vida antes de tiempo y el miedo que ocasiona en sus vecinos es más que suficiente para impedirle alcanzar este rol. La situación se complica aún más cuando Rakkian regresa a Ulfheim. Ahora Isarin no solo tiene que preocuparse por encontrar una cura a su maldición, sino que también tiene que proteger a su viejo amigo del cruel destino de los Sjaelir.

Proteger a Rakkian será especialmente complicado, pero esto no le importará a Isarin. Él lo defenderá a costa de todo, incluso de sí mismo y de lo que comienza a sentir por él.

Como si eso no fuese suficiente, nuevos enemigos acecharán la paz de Ulfheim. Por un lado, el rey Torvald, quien busca dominar a todas las aldeas del norte; y, por otro, la sombra del Huargo, que poco a poco comienza a reclamar lo que desde un principio marcó como suyo.

Esto es, a grandes rasgos, de lo que trata Icefjord Saga, la cual está compuesta por dos libros (Teeth y Claws) que son bastante fáciles de leer y que se podrán encontrar a precio moderado en Amazon. Al principio cuesta algo de trabajo registrar todas las palabras nórdicas, pero con la ayuda de un útil glosario al final del libro y con la suficientemente buena memoria, el lector podrá salir adelante sin muchas dificultades. Tristemente, estos libros aún no cuentan con una edición en español.

¿Lo mejor? Los personajes. Icefjord Saga tiene un arsenal de personajes encantadores, divertidos y violentos. Muy violentos. Es un alivio encontrar una historia LGBTQ+ en donde los personajes no temen cortar la cabeza de sus enemigos. Tenemos una interesante ambigüedad moral que hace que los personajes se sientan más reales. Recordemos que no hay nadie tan malo que no tenga algún bien y no hay alguien tan bueno que no tenga algún mal. La autora logra esta ambigüedad con suma facilidad. No tenemos personajes intrincados y detalladísimos; solo tenemos a personajes que han pasado por malas experiencias que los han convertido en lo que son. Hay antagonistas, sí, pero en casi todos los casos comprendemos sus motivaciones y comprendemos que, en otro mundo, ellos habrían sido los protagonistas del libro.

Otra cosa buena es la construcción del mundo. Tenemos escenarios bien descritos, una jerarquía social bien explicada y, por supuesto, un sistema de magia especialmente interesante (al menos para una servidora que no suele leer historias con magia).

¿Lo malo? Al ser una novela de fantasía, algunas cuestiones pecan de ser predecibles. Este será un mal del género, pero aún así es necesario mencionarlo. Por otra parte (y esto es súper personal), el final del libro fue demasiado feliz. No me habría molestado que nuestros queridos protagonistas no solucionasen todos sus problemas, aunque también es un alivio leer una historia de romance que ate bien la mayoría de los cabos sueltos.

¿Conclusión? Le doy a esta saga 4 pulgares para arriba. Recomendada a cualquiera que desee leer una novela de acción y aventuras LGBTQ+ siempre y cuando no le importe leer sobre cabezas cortadas y sacrificios humanos. Como buena historia nórdica, la trama es violenta aunque no tan gráfica como pudo haber sido.

Zaya Feli es una autora que no solo escribe con mucha pasión: es alguien que siempre está dispuesta a dar más de sí misma. Hay un mundo de mejoría entre Iron Breakers y Icefjord Saga. Es claro que la autora comprendió las fallas de su primera saga y ha hecho lo posible para corregirlas en la segunda. En estos momentos se encuentra trabajando en su nueva historia, Wild Skies, la cual se publicará a finales de este año y tendrá dragones. ¡Eeeep! Dragones. Dicho sea de paso, Zaya Feli es también una ilustradora, así que podrán pasar a su página web apara ver dibujos de sus hermosos personajes.

Y bien, con esta muy larga reseña los dejo por hoy. Los dejo no sin antes desearles lo mejor para estos tiempos oscuros y melancólicos. Y recuerden: todo pasa.

Las fotografías utilizadas pertenecen a dominio público o son CC0. Fueron obtenidas en: Free Public Domain/CC0 Images.

Reseña: Song of Achilles

Admito que he dudado por mucho tiempo en escribir una reseña de uno de los clásicos LGBT más clásicos de todos. ¿Por qué? Simplemente por el hecho de que mucha gente ama la Canción de Aquiles, Song of Achilles, escrito por Madeline Miller. Muchos lo aman y yo… simplemente no lo hice.

Sin embargo, es 2020, nuevo año y una nueva oportunidad para ser honestos con el mundo y, sobre todo, de descargar un poco la frustración con la que cargamos antes de que esta comience a destrozarnos por dentro.

*tic en el ojo*

Así pues, con el deseo de no irritar a nadie más de lo usual, procederé a relatar la historia de la Canción de Aquiles y por qué me parece que falló tan terriblemente.

Todo comienza con el que será el protagonista a lo largo de la novela: Patroclo. El joven, hijo del rey Menecio, es un muchacho particularmente promedio. No es especialmente bello, ni inteligente, ni grácil, ni ágil, ni fuerte. El muchacho es tan simple que uno se pregunta qué diablos pensó Menecio cuando decidió convertirlo en un pretendiente para la hermosa princesa de Esparta, Helena, hija del mismísmo Zeus. No obstante, lo hizo y decidió llevar a su pequeño a combatir contra reyes y hombres del linaje de Zeus por la mano de la mujer más hermosa del mundo.

El plan de Menecio se descubriría en Esparta, donde explica que él sería el esposo de Helena en todo menos en nombre. No puede postularse abiertamente porque sigue casado (porque, obvio, eso siempre detenía a los aqueos de tener otras mujeres), pero pueden contar con Patroclo para que tome el nombre de esposo. Menecio es la mejor propuesta, explica, no hay nadie tan rico como él y convertirá a Helena en una poderosa reina.

Desafortunadamente para Menecio, su plan no resulta como esperaba ya que el muy famoso Odiseo hace una mejor propuesta: Helena debe elegir a su propio prometido. ¿Cómo? ¿Una mujer teniendo voz y voto? ¡Pft! Descuiden, no es lo que parece. El asunto es sencillo: sin importar qué prometido elija, lo más seguro es que al menos uno de los aspirantes ignorados decidirá armarse en contra de Esparta para obtener por la fuerza lo negado. Sin embargo, al darle la decisión a Helena, se libera a su nación de la responsabilidad. No solo eso, Odiseo propone que el resto de los aspirantes juren que ayudarán al futuro esposo de Helena si acaso alguien intenta irrumpir en su matrimonio.

Dentro de unos capítulos esta idea sonará terrible, pero en ese momento todo tiene sentido y todos juran respetar la decisión de Helena. La mujer elije a Menelao, hermano del rey de Micenas, y el resto de los pretendientes se retira a regañadientes.

Tiempo después, Patroclo está de regreso en su ciudad y habría vivido el resto de su aburrida vida en la aburrición de no ser porque, cierto día, mata por accidente a un joven. Menecio ve este acontecimiento como una gran oportunidad para deshacerse de su hijo y lo exilia hacia Ftía, al cuidado del rey Peleo.

El rey Peleo era famoso no solo por haberse casado con una ninfa del mar, sino también por su gran colección de muchachos exiliados. Aquella era una situación ganar-ganar: él recibía a jovencitos que, de lo contrario, serían ejecutados por cuestiones varias y su arca se llenaría de tesoros otorgados por los padres de dichos jovencitos.

Será ahí que conocerá al hijo de Peleo, Aquiles. Aquiles es un niño modelo: es bello, inteligente, grácil, ágil y fuerte. Básicamente es todo lo opuesto a Patroclo y, quizá por eso (?), se convierten en los mejores amigos. Patroclo se convierte en el therapon de Aquiles: un hermano de armas que juró proteger la vida y el honor del príncipe. Esta noticia no será bien recibida por la madre de Aquiles, quien espera lo mejor y más grande para su hijo. Afortunadamente, dice, Patroclo no será un inconveniente por largo rato. Su vida será corta y será gracias a su muerte que Aquiles podrá alcanzar la divinidad.

Y ustedes que pensaban que la tenían difícil con sus familires políticos…

La Educación de Aquiles por James Barry

A pesar de la amenaza de la ninfa, Aquiles y Patroclo continúan su amistad hasta la cueva de Quirón, un centauro sumamente inteligente que les enseña artes, herbolaria y medicina. Es aquí que Patroclo finalmente descubre algo en lo que es bueno: curar a los heridos. ¡Y gracias al cielo! ¡Lo necesitará en unos años cuando Paris se robe a Helena y se la lleve hasta Troya, obligando así a Patroclo, Menelao, Odiseo y muchos otros hombres a dirigirse a las lejanas tierras para recuperar a la mujer y hacer algunos saqueos en el proceso!

¡Ups!

Y es que es así, mis queridos. Nuestros muchachos apenas comenzaban a convertirse en verdaderos adultos cuando inicia la guerra de Troya y Patroclo y Aquiles se ven envueltos en el embrollo más por las tretas de Odiseo que por juramentos antiguos.

La expedición es fatídica desde un comienzo. Los jóvenes comprenden que no sobrevivirán a la guerra y será entre tan malos augurios que comenzarán a descubrir lo que sienten el uno por el otro.

El libro, por sí mismo, está hermosamente escrito. Aquiles no solo ama Patroclo con intensidad, sino que en breves palabras es capaz de expresar un mar de dulces emociones. Patroclo, por su parte, corresponde a Aquiles en la misma magnitud, pero a diferencia de él, le cuesta un poco más olvidarse de los oscuros augurios que les depara el futuro.

Tristemente, los dioses son firmes en su decisión: ni uno ni otro sobrevivirá a la guerra y llegará el momento en el que Aquiles tendrá que seguir adelante a pesar de haber perdido a su amado Patroclo.

El libro tiene varios aciertos. El más claro es el hecho de que la autora conoce muy bien el origen de la historia y tiene una buena capacidad para relatarlo. También me gustó el hecho de que Aquiles fuese presentado como el bisexual que era. Fácilmente pudo haber forzado a este personaje a solo tener interés en Patroclo, pero la autora optó por el realismo antes que el romanticismo. Finalmente, la narrativa del libro es especialmente astuta, y nos ofrece un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados.

Si esta historia hubiese sido una original, alabaría a la autora por su sencillo estilo de escritura y las hermosas palabras de amor entre los personajes principales.

PERO

No.

Esta no es una historia original. Esta historia está basada en la Ilíada y en varios otros mitos y, si bien la mitología griega no se limita a un canon, lo que sí debería respetar es la congruencia. ¡Y vaya que no tenemos de esa por aquí!

En primer lugar tenemos a Aquiles. En un inicio el muchacho es un jovencito encantador, travieso y ambicioso pero a grandes rasgos no muy diferente a una ninfa de los bosques. Todo va muy bien hasta que empieza la guerra y… pues se nos transforma en un hombre violento y sediento de sangre. Ama y adora a Patroclo, pero el tipo básicamente se vuelve loco de remate y no hay una explicación para el cambio. Es cierto que la guerra cambia a las personas, pero aquí el cambio fue tan brusco que carece de sentido. Pareciera que la autora fue incapaz de ligar al más grande de los aqueos con el hombre que amaba a Patroclo, así que unió dos personalidades muy diferentes en un solo personaje. Esto me pareció sumamente frustrante. La guerra despierta lo peor y lo mejor del ser humano. El maniático asesino de troyanos puede ser, a su vez, el tierno amante de Patroclo, pero en este caso las acciones se sobreponen y terminamos con un Aquiles desbalanceado e incongruente que es difícil de seguir.

En segundo lugar está el resto de los personajes. Tenemos a personalidades de la talla de Agamenón, Ayante y Filoctétes, pero casi todos son acartonados y poco más que extras de una telenovela. Lo peor de todo fue lo que le hicieron a Diómedes. El famoso rey era fuerte y casi tan inteligente como Odiseo, pero lo escriben como un bruto que tiene apenas dos dedos de frente. El único personaje secundario que tiene algo de carácter es Odiseo y eso porque es prácticamente imposible echar a perder a un personaje tan inherentemente carismático. El trabajo de la autora era hacer un fanfic con estos personajes y la autora falló severamente en su misión. Nos trajo personajes que no son los que conocemos y amamos y su mera presencia choca brutalmente con lo que estamos leyendo y lo que creémos que debemos leer.

Cuando tu Patroclo tiene menos personalidad que el Patroclo de la película Troya, tienes un grave problema.

En tercer lugar -y muy ligado al segundo punto-, tenemos a Patroclo. En los mitos, Patroclo era considerado un gran guerrero, un hábil jinete que fue capaz de tornar el curso de la batalla con solo portar la armadura de Aquiles. Es un hombre involucrado en la guerra, quizá no tan deseoso de la fama como Aquiles, pero que buscaba proteger a sus compañeros con ahínco y que, cual Ares, arremetió contra los troyanos y se enfrentó con valentía contra Héctor. El fuerte y aguerrido hombre de la Ilíada en nada se parece al Patroclo de la novela, donde sufre una inquietante feminización que convertirá su relación con Aquiles en algo dolorosamente heteronormativo.

Lo dije antes: Patroclo de la novela no sirve para nada además que para curar heridas y amar a Aquiles. Tanta es su mediocridad que, personalmente, me cuesta enormemente comprender por qué Aquiles se interesó en él desde un principio. “Siempre me sorprende” decía Aquiles cuando le preguntaban por su interés en el soso muchacho. ¡Seguro! Le sorprende que tenga tan poco carácter a pesar de haber tenido una vida tan interesante.

El Patroclo de Miller no es ni siquiera una caricatura del Patroclo original. Una cosa es tomarse licencias y otra es convertir a tu personaje principal en un títere de trapo. Este es el punto que más me frustra de toda la novela. Patroclo es indeseable, aburrido y lo único que lo hace interesante es su amor hacia Aquiles. El personaje tiene un poco de redención al final, pero el cambio es tan súbito e inesperado que es poco realista. ¡Y miren que se necesita mucho esfuerzo para que algo lleno de dioses, nereidas y profecías se sienta irreal!

No me cuesta trabajo entender por qué este libro gusta tanto. El amor entre Patroclo y Aquiles es descrito hermosamente, pero como una historia basada en la Ilíada, la caracterización deja mucho que desear. La autora nos vende un fanfic, un fanfic muy malo, OOC (out of character) y que, pienso, solo podrá ser disfrutado por la gente que no conoce los mitos originales o bien, como Aquiles, fue capaz de encontrar belleza en Patroclo.

Por el contrario, si eres conocedor de los mitos, puede que esta no sea la novela más indicada para ti a menos de que puedas etiquetar este libro como ‘entretenimiento’ y nada más. Es doloroso ver a los personajes que ya conoces utilizando máscaras de cartón que les impiden demostrar verdadera pasión o emoción.

En un mundo que prefiere evitar la interpretación de Aquiles y Patroclo como amantes, la Canción de Aquiles es una oportunidad fallida. Como mencioné anteriormente, funciona bien como historia original, pero ¿habiendo leído la Ilíada? Las malas caracterizaciones lanzan por la borda unos diálogos preciosos y un muy rico conocimiento de los mitos.

¿Conclusión? Le doy cero pulgares para arriba o para abajo. Recomendado para la gente que no conozca la Ilíada o que no se tome la vida tan en serio como yo.

¿Disfrutaste el libro? ¡Maravilloso! ¡Léelo mil y un veces! ¡Comparte tu amor y disfrútalo al máximo! Ignora a amargados como yo y lee la segunda y más popular novela de Miller: Cirse.

¿No lo disfrutaste? ¡Únete al exclusivo club y haz tu propia reseña con la esperanza de que esta te permita seguir adelante y olvidar los traumas provocados por este libro!

¡Phew!

Y bien, con eso fuera de mi sistema espero poder dejar de pensar en esta historia que tanto me frustró.

¡Espero que no hayan odiado esta reseña y, sobre todo, que todos ustedes tengan un maravilloso 2020! ¡Que este nuevo año esté lleno de satisfacciones, logros y felicidad!

Reseña: El Conde de Montecristo

Buenas tardes a todos, mis queridos lectores.

Como quizá no se han dado cuenta, no he publicado en el blog desde hace casi medio año. ¿Mis motivos? Pensé que a estas alturas tendría más información de mi próximo libro, pero me he percatado de que su estreno se atrasará varios meses más. Debido a esto, decidí aprovechar este bello espacio para publicar algunas entradas de mi antiguo blog. Las entradas estarán corregidas y aumentadas (en su caso) y espero las disfruten tanto como yo llegué a hacerlo en su momento.

¿Y cómo empezaremos? Con la reseña de uno de mis libros favoritos.

Muchos libros me han quitado noches de sueño y me han generado enfermizas obsesiones. La Odisea es el ejemplo más claro, pero el Club de la Buena Estrella y LOTR son otros ejemplos de las modas que se imponen en mi cabeza con más frecuencia de la que deberían.

Hace no mucho mi fanatismo me llevó a los Tres Mosqueteros: una novela divertida, ligera y honestamente populachera. Era cuestión de tiempo para que mi agrado hacia Alejandro Dumas me llevara hacia otro de sus longsellers: El Conde de Montecristo.

Abrí el libro con reticencia. Gracias a sus varias adaptaciones sabía de qué trataba la historia, pero no me llamaba en exceso la atención. Además era un libro largo, pesado y que había inspirado a una telenovela latinoamericana.

En un intento de ser lo más optimista posible, abrí la primera hoja y fue entonces que conocí a Edmundo Dantés: un marino sumamente hábil y noble, aunque no precisamente muy inteligente o interesante. A pesar de su corta edad, Edmundo fue elegido como el nuevo capitán de uno de los barcos del comerciante Morrel: el Faraón. Radiante de felicidad, corre a su humilde casa en Marsella para darle la buena nueva a su anciano padre y a su hermosa prometida, Mercedes.

No pudiendo esperar más tiempo, Mercedes y Edmundo deciden casarse e iniciar una nueva vida juntos, protagonizando una trillada historia de amor como cualquier otra.

Afortunadamente, esta historia de amor es truncada de un modo cruel y terrible. La felicidad de Edmundo despierta el encono de cuatro personajes: Fernando Mondego, el primo de Mercedes a quien ama desde que eran pequeños; Danglars, primero al mando del Faraón, celoso de que el Sr. Morrel eligiera a Edmundo antes que a él para ser el nuevo capitán; Villefort, subprocurador del rey que reconoce en Edmundo un testigo con información que podría perjudicar toda su carrera política; y Caderousse, un panadero fácilmente corruptible que no era tan malo en un inicio pero cuya torpeza y avaricia lo llevarán a caer muy bajo.

Estos cuatro personajes pondrán su granito de arena para acusar a Edmundo de un crimen que no cometió y encarcelarlo en el temible calabozo del Chateau d’If en una rocosa isla cerca de Marsella.

Encarcelado por un motivo que desconoce, Edmundo es llevado al borde de la desesperación, la locura y el odio. Pasan los años y nuestro protagonista comienza a convencerse de que su padre ya no sigue con vida y de que Mercedes seguramente se ha olvidado de él. Solo un sentimiento evita que se suicide: esperanza.

Un día, por azares del destino, conoce a otro prisionero llamado Faria. Este es un abate al cual llaman loco debido a que constantemente ofrece millones de libras con tal de que lo liberen. Juntos, idean un plan para escapar de prisión. En sus tiempos libres Faria le enseñará a Edmundo todo lo que sabe, que es bastante. Faria es un gran estudioso, químico por nacimiento e historiador por experiencia. Por si fuera poco, le ayuda a entender quiénes fueron los culpables de su encarcelamiento. Poco a poco Edmundo comenzará a llenar su cabeza con ideas de venganza.

Pasa el tiempo y, finalmente, a 14 años del encarcelamiento de Edmundo, este logra escapar. No solo eso, también descubre que el abate Faria no estaba tan loco como todos creían. Después de seguir sus cuidadosas instrucciones, Edmundo llega a una pequeña isla llamada Montecristo donde yace un tesoro invaluable.

Y cuando digo invaluable me refiero a que Edmundo se hace repugnantemente millonario.

Algunos años después, cambiado por el dinero, los viajes, los años de encarcelamiento y el recelo, Edmundo llega a París con una nueva identidad: el Conde de Montecristo.

El conde es visto por sus congéneres como un millonario sapientísimo y extravagante, pero con un halo de misterio y peligrosidad: una persona de la que saben que se tienen que cuidar pero que pocos lo hacen porque es sumamente encantador. El conde es atractivo, inteligente, astuto y su amabilidad tacha a lo absurdo. Son todas esas cualidades las que distraerán a los parisinos de su verdadero propósito en la ciudad: vengarse de Villefort, Danglars y Fernando.

Estos hombres se la han visto bastante bien desde que Edmundo desapareció. Fernando se casó con Mercedes y se convirtió en un valiosísimo oficial del reino; Danglars se volvió un importante banquero lleno de recursos; y Villefort se convirtió en el útil y estricto procurador. Así pues, los tres manejan los tres poderes de París: el ejército, la economía y la ley.

Aun así, el conde tiene sus movimientos bien planeados para asegurarse de aplastar a los tres traidores con toda la fuerza que Dios impuso en él: el autoproclamado ángel de la venganza.

Lo ayudarán incondicionalmente sus sirvientes, entre los cuales se encuentra un hombre grande y fuerte llamado Alí y la hermosísima Haydée, una princesa griega a la que compró en un mercado de esclavos. También utilizará como medios de su venganza a los familiares y amigos de los traidores, tejiendo así una intrincada red que la mayoría de sus enemigos no verá sino hasta que sea demasiado tarde.

El Conde de Montecristo es una novela de venganza que nos instará a llegar hasta el final para saber cómo es que el trío maligno recibe su merecido. Edmundo es un protagonista que despierta mucha empatía y el lector no querrá otra cosa sino verle triunfar.

Tenemos muchísimos personajes y la mayoría de ellos serán importantes en algún punto, lo cual hace que sea un libro complicado de iniciar. Hay personajes agradables, desagradables y adorables. Por ejemplo, en lo personal creo que Fernando es de esos personajes que amamos odiar. No es un hombre terrible pero, ¡joder! lo queremos bien muerto. Caderousse, en cambio, es sucio y no muy inteligente. Tuvo varias oportunidades para redimirse, pero decidió no hacerlo y la muerte parece un castigo muy pobre para su estupidez.

¿El Conde?

Es delicioso. Es hermosamente maligno, asquerosamente millonario y, sobre todo, brillantemente inteligente. Sin duda está entre mis cinco protagonistas favoritos de la literatura.

En cuanto a nivel literario, el estilo es ligeramente más cuidadoso que en el de los Tres Mosqueteros. Es un lenguaje simple, pero con varias alusiones históricas y culturales. No obstante, la complicada trama se maneja con agilidad e imparte a la lectura una fluidez poco común en libros tan largos.

Existen muchísimas adaptaciones del Conde de Montecristo. Películas, telenovelas, animaciones y comics/manga. No obstante, ninguna de las que he consumido le hacen justicia a un libro tan astuto y emocionante.

El Conde de Montecristo es un libro clásico, divertido y 100% recomendable que debe ser leído por todos aquellos que disfrutan la intriga, las aventuras y los millonarios.